Asegura que no explica nada que sea suyo. Que solo transmite lo que estudian y dicen los expertos en psicología positiva. Que habla de cosas de sentido común que todos hemos escuchado; ideas sencillas, que ya decían nuestras abuelas: centrarse en lo importante, querer a las personas que queremos, vivir la vida con ilusión … Víctor Küppers, formador, consultor, escritor, ha dado este fin de semana sendas conferencias sobre “Vivir con entusiasmo” en los colegios Monaita y Mulhacén, y en el Colegio Mayor Alsajara, con motivo de su acto de clausura del Curso Académico.
  • ¿Cree en la eficacia de una magnífica y “entusiasmante” conferencia de 45 minutos?
Yo creo que las personas necesitamos pensar, porque vamos por la vida como pollos sin cabeza. Y a veces, cuando piensas, tomas decisiones. Y para pensar sirve a veces una canción, una película…, y a veces sirve una conferencia. Si alguna de las ideas que ha escuchado le puede ayudar, aplicarlas es su responsabilidad. No hay que esperar que los demás nos ayuden. Es decir, tu estado de ánimo, la alegría con la que vives es tu responsabilidad. Es como si uno quisiera quitarse 5 kilos y pensara “bueno, ya vendrá alguien a quitármelos”. No, no. Es tu responsabilidad.
  • Una de sus frases favoritas es “que lo más importante en la vida es que lo más importante sea lo más importante”. ¿Cómo puede saber uno siempre qué es lo más importante?
Sí, es una frase de Stephen Covey. Y si la piensas uno poco… ¡wow! Y lo más importante para todos es muy fácil: son las personas que queremos. Lo más importante que tenemos es nuestra familia, nuestros amigos. Lo que es difícil, en esta vida que nos confunde, que nos hace ir rápido, es recordar y cuidar lo importante. Eso sí que es difícil. Pero saberlo está chupado: es mi mujer, son mis padres, mis hijos, mis hermanos y mis amigos. Eso es lo más importante sin ninguna duda. Lo que pasa es que nos complicamos la vida.
  • ¿La alegría es contagiosa? ¿Debe contagiarse?
Todas las emociones son contagiosas, muy contagiosas. Y la alegría debe contagiarse, por supuesto. Porque estamos en un mundo en el que hay tantas tristezas, tantas dificultades, tantas injusticias…, que necesitamos alegría. Hay muchas personas que viven por debajo del umbral de la pobreza en términos de afecto, de cariño… Entonces, cuando encuentras una persona que transmite alegría, que transmite bondad, que transmite humanidad…,¡claro que la necesitamos, sin ninguna duda! En la vida todos tenemos problemas. Y hay dramas, claro que hay dramas. Hay momentos en que solo se puede llorar y llorar y llorar y llorar. Y no hay consuelo. En esos momentos, se comprende que no haya alegría. Pero el problema está en todos los que no tenemos dramas y que vamos enfadados por la vida. Los que no tenemos dramas tenemos dos obligaciones: ayudar a los que los tienen, y no perder la alegría por cosas menores.
  • Dice que la virtud que más aprecia es la bondad…
Sí, ser bueno no es cursi, es humano. En una sociedad que se ha vuelto tan hostil, tan agresiva, tan materialista, tan inhumana, necesitamos personas buenas. Es decir, personas que sean íntegras, honestas, generosas, que tengan principios, que ayuden a los demás… Necesitamos una sociedad con buenas personas, que es muy diferente del buenismo.
  • ¿Cuánta importancia tienen en el éxito de una pareja palabras como bondad, respeto, entusiasmo, educación…?
No existe la media naranja. Lo que existe es el compromiso, el proyecto, el respeto, el amor, que va mucho más allá de un sentimiento que dura un año, tres meses, catorce segundos… No: lo que existe es un proyecto de vida y un compromiso por tu pareja, por tus hijos. El problema es que se ha perdido el concepto de familia, y que muchos padres hemos dimitido de nuestra responsabilidad. No porque seamos malas personas, sino porque estamos desanimados. Porque estamos en un entorno que presiona tanto, que lo más fácil es decir “¡buf!, no puedo”.
  • ¿Nos puede explicar el significado de su fórmula “Resultados= (C + H) x A”?
Sí: las personas valen sus conocimientos, las personas valen su habilidad; y valen su actitud, su manera de ser. En la fórmula, la C suma, la H suma, pero la A multiplica. La diferencia entre las grandes personas y las mediocres es su manera de ser. Queremos a nuestros amigos por cómo son, queremos a nuestra pareja por cómo es, queremos a nuestra madre por cómo es. Por eso, para mí es muy importante el trabajar la actitud. Yo siempre digo que estamos en esta vida para hacer una obra de arte que depende de nuestra forma de ser, de cómo afrontamos las circunstancias, de cómo ayudamos a los demás… Por eso mi frase favorita (después de “¡Vamos Messi!”), de la Madre Teresa de Calcuta, es “Que nadie se acerque jamás a ti, sin que al irse se sienta un poquito mejor y más feliz”. ¡Es descomunal! Es una filosofía de vida.
  • ¿Cuál es la clave para mantener el entusiasmo de motivar al entusiasmo, día tras día?
Yo reconozco que soy una persona muy alegre. Pero mira, yo no me escondo nunca: tengo alegría de vivir porque tengo fe. Si no tuviera fe –y no la he tenido siempre, ¡eh! –, si no leyera el evangelio…
  • ¿El entusiasmo vence cualquier dificultad?
No. ¡Hay dificultades en la vida que…!,¡buf! No, el entusiasmo no lo supera todo. Lo superan la fe y el amor.